martes, marzo 14, 2006

DESCONOCIDO

A veces no sé ni quién soy, ni qué hago en tal sitio a tal hora ni con tal persona. Me siento indefenso, confuso, perdido y sólo se me ocurre ésto:


No me conoces.
Ni yo lo hago.
¡Cómo retratarme sin cámara!
Sin un espejo que refleje
mis virtudes y mis defectos,
sin tu mirada que torne mi triste mirada
en cataratas de felicidad,
acompañado de unos ojos ciegos
que sólo ven lo bueno de las personas.

Soy fan de cualquiera que me hable,
que me hechice con palabras
de amor verdadero,
de sinceridad póstuma
y alegría imperecedera.

Pero le giro la cara al destino
y obstruyo todas las puertas
después de marcarlas para siempre.

Sello unos caminos que contagian
otros cercanos por los que quizás
me hubiera gustado transitar tiempo después.

Padezco el síndrome de casanova
en su versión pútrida y contaminante.

Sufro una decrepitación continuada
en mi autoestima, mis labios se cierran,
mi pensamiento deja de funcionar
y el corazón late a menos diez revoluciones.

No me conozco.
Ni tú, suculenta media naranja,
tampoco me conoces.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que en realidad nadie se conoce a si mismo, y muchisimo menos nos pueden conocer los demas... Siempre hay algo de sorpresa e incertidumbre en la vida, pero para eso está el dia a dia, el paso del tiempo, que hace que con cada minuto se vea un pokito mas de la otra persona al mismo tiempo que de nosotros mismos...
El destino irá llegando, solo hay que esperar y esperar... a ver que nos va deparando. Mientras tanto sigamos actuando, bien o mal?? nunca se sabe...

Un besote.
Lore

glo dijo...

Me gusta tu blog!!!!

Un saludo!

Eomar dijo...

Guau, buen poeta. Me a gustado bastante.

Raúl dijo...

Siempre que paso por acá se me disparan las ganas de escribir. Y eso me parece maravilloso,amigo.

Cuando una logra convertir la desesperación en belleza, está haciendo poesía.

Un fuerte abrazo,

Espíritu Caótico dijo...

Para Raúl: No sabes cuánto me halagan tus palabras, amigo. Sé lo que se siente cuando algo o alguien te inspira y casi no se puede llegar a agradecer de la forma que uno quisiera. Para mí, todo en la vida es poesía, con más cadencia o menos, más belleza o menos, pero todo...