...y diseño de Miguel A. Carretero....y es Mozos, je...fallos del directo.
Saludosssss
Escribir, escuchar, saborear la música, leer, visualizar, enamorar, viajar, sonreir, llorar, amar...
Dibujito de --> Felix Santos (http://felixantos.blogspot.com/) y poema mío.


INCOMPRENSIBLE
No logro comprender por qué lloro,
por qué si mi vida es hermosa,
si no me faltan amigos, salud,
dinero ni amor.
No logro comprender por qué lloras,
si doy todo lo que tengo por ti,
si vendo mi tiempo para que tú lo aproveches,
si entrego mi alma al diablo por pasar un instante a tu lado,
ese instante en el que tus cristalinos ojos me miran,
tu boca me sonríe y tus labios me besan
cuán mariposa posándose sobre una flor.
No logro comprender por qué ésta vida
me otorga sentimientos que afloran con esa fragilidad
y después afligen mi alma con tanta rapidez.
Quizás quién mucho ayuda poco recibe,
quizás quién mucho piensa poco obtiene,
quizás esté subestimando los elogios que el mundo me otorga
y queme los petardos tan rápido que no tenga tiempo
ni para detenerme a lanzarlos.
El tiempo pasa muy deprisa y mis ojos se arrugan.
No quiero llorar, ni que tú llores, ni que nadie llore
si no es de felicidad. No quiero muertes, no quiero guerras,
no quiero enfermedades, sólo te quiero a ti,
te quiero y no quiero que pase el tiempo,
te quiero y quiero que lo sepas,
te quiero y no logro comprender por qué
si yo te quiero y tú me quieres
no podemos estar juntos.
Texto: David Coleto Mozos
Ilustración: Lili Ham

Fueron breves. Brevísimos diría yo. Pero fueron preciosos.
Unas nubes blancas rodeando el azulísimo cielo anunciaron lo bello que podía resultar un entorno abierto junto a ella. El escaso viento agitaba su melena morena y le hacía cerrar esos enormes ojitos negros como dos túneles insuficientemente iluminados.
Sus labios, jugosos como la más sabrosa tarta de chocolate, se ensancharon para mostrarme la sonrisa más bonita que había visto nunca.
Después todo ocurrió deprisa. Sus labios se unieron a los míos, creo que me abalancé hacia ella, la besé, nos besamos, viajé hacia el paraíso y finalmente nos derretimos.
Y resucitamos sólidos, vestidos de largo, cogidos del brazo y esperando un "sí quiero" de nuestros respectivos labios. Se hizo de noche y mi habitación se transformó en nuestra habitación. Velas, rosas, comida afrodisíaca y una cama enorme. Hacíamos el amor una y otra vez, desgarrándonos el alma en cada suspiro. Y nuestra respiración se aceleraba tras venderle al diablo nuestras almas a cambio de estar juntos el resto de nuestras vidas.
Pero sólo fueron cinco minutos. Sus labios se separaron de los míos y su reloj se apresuraba a darle el toque de queda.
Texto: David Coleto Mozos
Ilustración: Abel García
by Sr.Miedes

Saludos.
